La mayoría de visitantes solo conocen una pequeña parte, la zona donde se encuentra la abadía, las celdas, la Moreneta, la santa cova… Como si de un libro leyeran solo el título, y, aun así, quedan impresionados en mayor o menor medida.

Pero la montaña de Montserrat es mucho más, y no solo a nivel geológico, natural y deportivo.

Majestuosa, poderosa, imponente, esotérica, mágica, ya sea por su forma, por su magnetismo o sus leyendas, la montaña de Montserrat no deja a nadie indiferente.

Hay algo en Montserrat difícil de describir con palabras, para entender ese “algo” debemos trasladarnos al terreno de las sensaciones.

Una energía especial

Recorriendo sus innumerables senderos, torrentes y bosques, escalando sus picos llamados agujas, se puede sentir una energía especial que no pasa desapercibida ni para las personas menos “sensitivas”.

No en vano, la sierra de Montserrat ha sido lugar de peregrinaje, hogar de ermitaños y montaña “mágica” desde tiempos muy remotos, dónde culturas que se pierden en la historia construyeron sus templos y necrópolis, desde esos grupos primitivos, hasta nuestros días han sido infinidad de personalidades las que han visitado la “montaña mágica” quedando todas ellas impregnadas de ese “algo” que solo puede entenderse después de visitar la sierra y recorrerla.

Algo inexplicable

No sabemos cuál es la explicación racional a este fenómeno, hay quien habla de energías telúricas, de magnetismo, puntos energéticos, ionización producida por aguas subterráneas…

Todo son teorías, se desconoce qué es lo que esconde esta emblemática montaña, pero es de sobras conocido que hay algo inexplicable, algo capaz incluso de cambiar el estado de ánimo de las personas que tienen la suerte de poder explorarla, produciendo incluso estados alterados de consciencia.

“El ser humano solo puede encontrar paz y felicidad en su propio Montserrat”

J. W. Von Goethe